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La Sonatina para clarinete y piano de Arthur Honegger, una obra magistral, a un siglo de su estreno

Actualizado: 25 sept 2023

VIDEO

Siendo muy joven pude conocer la magnífica Sonatina para clarinete y piano de Arthur Honegger en un disco del clarinetista Stanley Drucker y siempre me atrajo mucho. Hace dos años decidí estudiarla para grabarla, proyecto que finalmente pude concretar en julio de 2021 junto a la pista grabada por el pianista Mohamed Shams. Más arriba se encuentra el video de esta grabación que tanto disfruté realizar.


Arthur Honegger (1892-1955) fue un prolífico compositor de padres suizos pero que vivió la mayor parte de su vida en París. Se lo asocia con el movimiento de la música francesa moderna de la primera mitad del siglo XX. Después de la Primera Guerra Mundial se unió a Los Seis, un grupo de jóvenes compositores que también incluyó a Georges Auric, Germaine Tailleferre, Francis Poulenc, Darius Milhaud y Louis Durey.

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Arthur Honegger en 1928

Su Sonatina para clarinete en La y piano, escrita entre los años 1921 y 1922, fue dedicada al famoso empresario y clarinetista aficionado Werner Reinhart y estrenada por Louis Cahuzac, uno de los padres de la escuela francesa de clarinete, el 5 de junio de 1923 en París. ¡Esto quiere decir que este año 2023 se cumplen los 100 años de su primera audición! Honegger la compuso cuando tenía 30 años de edad, un año después de que Camille Saint-Säens componga su bella Sonata a la edad de 85. La Sonatina para clarinete y piano de Arthur Honegger está escrita para clarinete en La, y su primer movimiento, de carácter oscuro y sombrío, refleja claramente el timbre de este instrumento. Sus tres movimientos, muy breves cada uno, son Modéré,  Lent et soutenu y Vif et rhythmique pero el compositor no indica en la partitura ningún tempo específico de metronómo. La duración total de la obra es de poco más de seis minutos.

Sonatina para clarinete y piano de Arthur Honegger
Primera página de la Sonatina para clarinete y piano de Arthur Honegger

El primer movimiento (Modéré) es una miniatura encantadora de sólo 70 compases y de forma ternaria A-B-A. Una célula rítmica de tres semicorcheas seguidas de una nota larga funcionan como el motivo principal en la exposición. Ambos instrumentos comienzan en el registro grave, con una lánguida melodía que pasa de un lado al otro. Honegger logra un limpio balance entre los dos instrumentos, en el que a veces el clarinete hace un acompañamiento al piano. La sección del medio, un interludio rítmico y nervioso, empieza con el tema a cargo del piano y continúa como un fugato a tres voces. La reexposición es similar a los compases del principio del movimiento, pero aparece el tema del fugato en el piano, con valores aumentados al doble de lento. El segundo movimiento (Lent et soutenu), lento y expresivo, dura 33 compases y es de forma binaria A-B. El piano, que principalmente es acompañamiento durante todo este movimiento, también es bastante cromático, y recorre los doce semitonos en los primeros pocos compases. La esencia de este movimiento es generada por los colores del sonido, misterioso y también estridente en algún momento, más que por su ritmo.

El tercer y último movimiento (Vif et rhythmique) es el más animado de los tres, y también es muy breve, de apenas 37 compases, de forma ternaria. Comienza con el piano haciendo una figuración sincopada en ostinato. El clarinete ataca con un patrón rítmico desplazado en una semicorchea, con glissandos ascendentes. La combinación del piano ostinato y los excentricos ritmos y glissandos del clarinete da la impresión de música de jazz primitivo.


A pesar de su brevedad, es una obra compleja sonora y armónicamente, que presenta diversas texturas; Honegger desarrolla muchas técnicas compositivas a lo largo de la misma. Además, está escrita de manera que el clarinete y el piano se integran como si fueran un solo instrumento. Ciertamente, el piano ofrece más que un mero acompañamiento, y en la secciones contrapuntísticas generalmente es quien inicia el material. Aunque Honegger ha explorado la atonalidad en algunas de sus obras, esta Sonatina para clarinete y piano en particular es bastante tonal en todo momento. De los tres movimientos, el segundo es mucho más cromático que los demás. La obra posee una vitalidad rítmica que es más evidente en el primer y tercer movimiento. Ambos instrumentos deben tocar con suma precisión. Fuente de referencia: "A Comparative Study of Selected Clarinet Works by Arthur Honegger, Darius Milhaud and Francis Poulenc", por Thomas D. Stirzaker, 1988.

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