Si Mozart hubiera vivido hasta los 50 años

Actualizado: 27 mar 2021

Si pudiésemos mencionar a un compositor amado y admirado de la historia de la música, éste sería Wolfgang Amadeus Mozart, en mi opinión el mayor genio musical que haya existido. Nosotros los clarinetistas lo amamos más todavía, gracias a las obras solísticas y de cámara que nos obsequió: el Concierto K. 622, el Quinteto con cuerdas K. 581, el Trío con viola, las Serenatas, los Divertimentos, etc.


Su vida fue corta...demasiado corta, falleció a los 35 años. El siguiente artículo analiza lo que podría haber ocurrido si este genio hubiera vivido unos años más. Es muy interesante, fue escrito por el crítico musical Anthony Tomassini, publicado en el año 2006 en "The New York Times". Aquí abajo lo transcribo.

Si Mozart hubiera llegado a los 50...


El pobre Mozart, fallecido a los 35 años, debería haber heredado al menos parte del potencial de longevidad de su legado familiar. Su padre murió a los 67 años, y su madre a los 58. Su hermana Nannerl, también un prodigio de la música, murió en 1829, en Salzburgo, a la impresionante edad de 78 años.


La muerte de Mozart en 1791 probablemente fue causada por una infección de estreptococos, insuficiencia renal, neumonía bronquial terminal, y un conjunto de dolencias, algunas arrastradas desde la niñez, cuando la familia Mozart pasó años recorriendo Europa para exhibir al niño prodigio.


Imagine lo diferente que habría sido la historia de la música si Mozart hubiera vivido hasta la edad de Nannel. Habría muerto en 1834, sobreviviendo a Beethoven en siete años y a Schubert en tres.


¿Habrían sido iguales las sinfonías de Beethoven si Mozart hubiera seguido siendo su contemporáneo?


Pensemos en esto. Un Mozart ya marchito por la edad se habría encontrado entre el público en 1829 cuando Chopin, a los 19 años, durante un breve viaje a Viena, interpretó su primera obra para piano y orquesta, "Variaciones sobre La ci darem la mano" del "Don Giovanni" de Mozart. Y sin embargo, el enorme impacto de "Don Giovanni" en compositores jóvenes como Chopin tal vez no habría sido el mismo si Mozart hubiera vivido para componer más operas. ¿Cuántas mas?


Bien, este verano, el Festival de Salzburgo presentó producciones de las 22 obras de Mozart para la escena, compuestas en un lapso de 23 años. Aproximadamente una por año. Añadamos 43 a la vida de Mozart y hagamos la cuenta.


Todo esto, por supuesto, es pura conjetura. Pero igual que los amantes de Mozart en todas partes, este año en el que se celebra el 250 aniversario de su nacimiento, he oído mucha de su música, y en las últimas obras me parece percibir dos tendencias, dos sendas que Mozart parecía explorar. Cuando compuso, en colaboración con su libretista y amigo Lorenzo Da Ponte, sus tres obras maestras "Las bodas de Figaro", "Don Giovanni" y "Cosi Fan Tutte", Mozart se había convertido en un maestro del teatro.


La otra tendencia compositiva de sus últimas obras es mas difícil de captar y de describir. Hace referencia a su creciente preocupación por los motivos y la técnica normalmente denominada desarrollo motívico. El desarrollo motívico, que alcanzó su cenit en el clasicismo vienes, permite a un compositor generar toda una partitura a partir de un pequeño conjunto de motivos, los pequeños componentes de un tema o de una frase. Estos componentes pueden ser un conjunto de notas, un retazo de melodía, una breve figura rítmica.


Componer música de este modo no era algo natural en Mozart. Generar un cuarteto de cuerdas o una sinfonía mediante la técnica del desarrollo motívico le exigían una concentración y un esfuerzo especiales.


¿Por que eran tan difíciles de componer? La imagen popular de Mozart como una especie de vulgar conducto para la música divina es una tontería. Fue el compositor más disciplinado que jamás haya existido, Su mujer, Constanza, le advertía que se estaba matando de tanto trabajar, y tenia razón. En estos cuartetos honra a Haydn al intentar igualar la experiencia del maestro en la dura técnica del desarrollo motívico, y le costaba.


Este tipo de búsqueda tal vez explique también por qué, en el verano de 1788, Mozart trabajaba simultáneamente en sus tres últimas sinfonías: la Nº39 en Mi bemol, la Nº40 en Sol menor, y la Nº41 en Do ("Júpiter"). Aunque a este respecto los especialistas no se ponen de acuerdo, estas obras parecen no haber sido compuestas por encargo ni para una interpretación garantizada.


¿Por que las emprendió? Una vez mas, supongo que quería resolver de una vez por todas este asunto del desarrollo motívico.


Tanto trabajo tuvo compensación. Se puede considerar que casi todas las partes de la Sinfonía en Sol menor, por ejemplo, emanan de los motivos que componen las primeras frases del primer movimiento. Son cuestiones difíciles de definir con palabras.


Lo importante es que, a pesar de todos sus tumultuosos giros, esta sinfonía suena inexorable y consistente de principio a fin.


Mozart trabajo mucho tiempo y muy duro para que fuera así.


Creo que puedo imaginarme hacia dónde iba Mozart como compositor teatral. Pero en este asunto del desarrollo motívico y la sinfonía, no había hecho mas que empezar. Qué lástima.


Olvidémonos de que alcanzara la edad de su hermana (78 años). Si tan solo hubiera llegado a los 50...



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