La posición de la lengua en el clarinete: el secreto para un gran sonido
- Gabriel Blasberg

- hace 3 horas
- 4 min de lectura
Muchos clarinetistas creen que para conseguir un buen legato y un sonido enfocado sólo se necesita "soplar más" y mover eficientemente los dedos. Sin embargo, el verdadero secreto radica en la posición de la lengua en el clarinete. Incluso cuando no estamos haciendo staccato, nuestra lengua debe trabajar activamente para orientar el flujo de aire. Aquí se intentará explicar cómo dominar este concepto para mejorar tu sonido.
La analogía de la manguera de jardín
Imagina que estás regando el jardín con una manguera. Si dejas salir el agua libremente, ésta caerá cerca de tus pies con poca fuerza. Pero, si pones tu dedo pulgar sobre la boca de la manguera, el agua saldrá con mucha más presión y velocidad, llegando mucho más lejos. Como explica la gran clarinetista Sharon Kam en su video, al tocar el clarinete nuestra lengua vendría a ser dicho pulgar. Si elevamos la lengua, reduciremos el espacio dentro de nuestra boca (la cavidad oral), y esto generará mayor presión y velocidad. Esta velocidad del aire hará que la caña vibre activamente y que el legato sea realmente fluido, sin necesidad de "empujar" el aire.

El sonido mágico: "ii"
La forma más sencilla de encontrar la posición correcta de la lengua es a través de las vocales. Para un legato ideal, buscamos la posición de la vocal cerrada "ii".
Cuando decimos "uu", "oo", "aa", la lengua cae al fondo de la boca, creando un espacio grande y por consiguiente una columna de aire de velocidad lenta. Pero al decir "ii", la parte posterior de la lengua sube hacia el paladar, y sus lados tocan la parte interna de los molares superiores.

Ejercicio rápido:
Digamos "uuu-iii-uuu-iii" sin mover los labios ni la mandíbula. Vamos a sentir cómo la lengua sube y baja. Para un sonido profesional y enfocado, deberíamos mantener ese estado de "ii" todo el tiempo mientras tocamos.
Aplicaciones técnicas fundamentales
Eliminación de subtonos (undertones):
Sharon Kam menciona que en obras como el comienzo del 2° movimiento del Concerto K. 622 de Mozart, si no mantenemos una buena velocidad de aire, las notas agudas pueden producir subtonos indeseados. Mantener la lengua en una posición "ii" alta, ayuda a eliminar estos ruidos y estabilizar la nota.

Control de la afinación:
Subir la lengua hace que la afinación sea ligeramente más alta. Kam sostiene que este método es mucho mejor que "morder" la caña con la mandíbula, ya que esto ahoga el sonido, mientras que elevar la lengua mantiene una mejor calidad tímbrica. Aunque una posición "ii" extrema puede sacrificar un poco la redondez del sonido en favor de la afinación, sigue siendo una mejor solución que la presión excesiva de los labios.
Notas de garganta (throat notes):
En el inicio de la Première Rhapsodie de Debussy, Kam recomienda combinar una embocadura muy relajada con una lengua alta ("ii"). Esto permite que el sonido sea redondo, lleno y con la afinación correcta, evitando que las notas suenen "cansadas" o con demasiado ruido de aire.

Pequeñas diferencias de la posición de la lengua en el clarinete según el registro
El pedagogo Dr. Tracy Heavner sostiene que la posición alta de la lengua debería mantenerse como base fundamental en todo el instrumento; sin embargo, debemos ser conscientes de ciertos detalles para que el legato sea perfecto en todos los registros. Registro grave:
Mantener la embocadura y la mandíbula relajadas para dar profundidad. Aunque sintamos una mayor resonancia interna, evitemos dejar caer la lengua por completo al fondo de la boca (evita la posición "ah"), ya que el sonido perderá su centro, enfoque y afinación.
Registro medio y agudo:
Aquí es imprescindible la vocal "ii" pura. Como dice más arriba, Sharon Kam advierte que si la lengua desciende y el aire pierde velocidad, el clarinete suele producir "subtonos" o notas fantasma debajo de la nota real. Mantener la lengua alta evita este problema por completo.
Registro sobreagudo:
Se requiere una posición extrema, casi como un siseo de gato o el sonido "hii", reduciendo al máximo la cavidad oral para que las notas fluyan con total facilidad.
El ejercicio del "aire frío" y el siseo
Para aprender a presurizar el aire de manera interna, el Dr. Heavner sugiere una imagen mental muy efectiva: piensa en soplar "aire frío". El aire caliente (como el que usas para empañar un vidrio) es lento y disipado; el aire frío requiere que la lengua suba de inmediato para estrechar el canal.
Si te cuesta trabajo encontrar esta sensación antes de tocar un pasaje ligado, prueba el ejercicio del siseo ruidoso: antes de poner los labios en la boquilla, sopla aire a través del clarinete haciendo un sonido de "shhh" muy fuerte. Notarás instantáneamente que los lados de tu lengua se apoyan contra tus molares superiores y que se activa tu soporte abdominal. Mantén exactamente esa misma posición interna y enseguida toca tu frase en legato. Verás cómo las notas se conectan de gran forma.
Nota: más abajo pueden dejar una calificación en estrellas sobre este artículo, y un comentario, si lo desean.


Comentarios