Las Partituras y la Música de Cámara - Consejos prácticos

Actualizado: 25 de mar de 2021

Aunque sea sabido por casi todos ustedes, establezcamos primero el siguiente concepto básico: una cosa son las "particellas" o partes individuales de cada instrumento, y otra la "partitura" propiamente dicha, donde está la música completa con las partes correspondientes a cada voz del ensamble


Partamos de una situación hipotética pero muy común: un dúo de "X instrumento" y piano (por ej. clarinete y piano).


El clarinetista -quien seguramente es el que mejor conoce de los dos el repertorio específico- provee al pianista la partitura para que la estudie.


La partitura (el "papel") que usará el pianista es la partitura completa -ya que incluye en un pentagrama superior la parte del clarinete-, mientras que la del clarinetista contiene solamente su parte (perdón si todo lo que dije hasta aquí resulta demasiado elemental para ustedes, pero quiero llegar a un concepto importante).


Hasta ahí todo está bien, pero estamos a las puertas de un posible inconveniente: que el clarinetista le haya entregado a su colega la única partitura que poseía, y que por el resto de los ensayos disponga

solamente de su particella.


Todo instrumentista o ensamble debería estudiar una obra siempre consultando la partitura completa. Es allí donde cada músico puede ver claramente la organización y estructura de la obra, la relación entre las voces (rítmica, dinámica), etc.


Nada es más claro que poder ver todo esto. Este acercamiento directo a la obra en su conjunto tal como la escribió el compositor, no puede ser reemplazado por el mero hecho de ensayar o repetir mil veces usando únicamente las partes individuales.


Cuantos más instrumentos compongan el ensamble, más necesario es tener a mano la partitura completa en los ensayos.


Situaciones que hacen perder tiempo y se pueden evitar:


- "A ver, ¿qué ritmo tienen ustedes en compás 33? ¿Vamos juntos ahí? Yo tengo un tresillo de corcheas en el primer tiempo, después un silencio de corchea, dos semicorcheas, blablabla..."


- "Mi rallentando empieza tres compases antes de letra F, ¿vos tenés lo mismo?

Dejame ver tu parte..."


Repito: cada integrante del ensamble debería poseer una copia de la partitura completa (score, en inglés) de la obra que se está trabajando.

Idealmente todos los músicos del grupo deberían usar la misma edición de la obra. En caso contrario se tendrá que hacer las anotaciones necesarias (de articulación, dinámica, tempo, etc.) en el papel para unificarlas.


Otro detalle muy importante a los efectos prácticos es unificar las letras o números de ensayo y anotarlos en cada parte. Esto también ahorrará un tiempo muy valioso en los ensayos.


Para terminar quiero compartir con ustedes una anécdota tomada del libro "Invitación a la Música" (Jonathan Kramer, Editorial Vergara).


Corría el año 1878, Brahms estaba componiendo su célebre concierto para violín y decidió pedirle consejo a su amigo y consumado violinista Joseph Joachim. Con frecuencia, le preguntaba sobre la dificultad de ciertos pasajes. Los consejos de Joachim respecto de simplificar parte de la música fueron a menudo desoídos aunque, paradójicamente, por lo general fueron seguidas sus críticas puramente musicales.


Mientras trabajaba en la pieza, Brahms escribió a Joachim: "Después de haberla escrito, realmente no sé qué pensarás sobre la parte solista solamente. Mi intención era, por supuesto, que la corrigieras, sin prestar atención a la calidad de la composición, y que si pensabas que no era digna de orquestación, me lo dijeras. Me sentiré complacido si marcaras las partes difíciles o imposibles de ejecutar."


Joachim contestó la carta: "Es un gran placer para mí saber que estás componiendo un concierto para violín. Leí con atención lo que enviaste e hice unas pocas notas y modificaciones, pero es poco lo que puedo decir sin tener la partitura completa. Sin embargo, puedo hacer buen uso de la mayor parte de esta pieza y hay una cantidad sustancial de buena música para violín en ella, pero si puede ser ejecutada con comodidad en una calurosa sala conciertos es algo que todavía está por verse."


Es evidente a partir de esta carta que Joachim era un músico de primera línea. Se mostraba reticente a abrir juicio solamente en base a la parte de violín, aunque fuera la que él ejecutaría como solista, sin saber cómo encajaría dentro del conjunto completo.




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