Canzona de Sergey Taneyev para clarinete y cuerdas: historia, análisis y grabación – Gabriel Blasberg
- Gabriel Blasberg

- hace 16 horas
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En el año 2020 yo tenía agendada una actuación como solista invitado junto a la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación (Argentina), una orquesta de cuerdas de excelente nivel dirigida por el Mtro. Sebastiano De Filippi. Sin embargo, debido a la pandemia, la temporada de conciertos fue suspendida. Finalmente, dos años después la orquesta volvió a ensayar y el concierto pudo realizarse el 25 de marzo de 2022. En dicho concierto, una de las tres obras que tuve el placer de interpretar fue la bellísima -y lamentablemente poco conocida- Canzona para clarinete y orquesta de cuerdas de Sergey Taneyev. El escenario fue el imponente Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación, en Buenos Aires, con un marco de público a sala llena y la particularidad de ser transmitido en vivo por el canal de YouTube del Senado.

Aunque no tengo el dato confirmado documentalmente, es muy probable que esta interpretación haya sido la primera audición en Argentina de esta joya del repertorio ruso.
Recuerdo mucho la intensidad de aquel concierto; las cámaras de televisión se movían muy cerca de mí mientras tocaba, pero logré mantener la concentración. En esto ayudó mucho el hecho de tocar de memoria, lo que me permitió una entrega total a la música sin depender del atril. Aquí abajo pueden ver el video de aquel momento y, a continuación, los invito a profundizar en la historia de este gran compositor y su obra.
Sergey Taneyev: orígenes y una vida al servicio de la música
Sergey Taneyev (1856–1915) nació en Vladimir, Rusia, en el seno de una familia de la nobleza rusa profundamente culta y literata. Su padre, Ivan Ilyich Taneyev, era consejero de estado y médico, pero también un músico aficionado, lo que marcó el ambiente sonoro de su infancia.

Formación y "doble medalla de oro"
Taneyev comenzó sus clases de piano a los cinco años. En 1865 su familia se trasladó a Moscú, y apenas un año después, con solo 9 años, ingresó al Conservatorio de Moscú, institución de la que sería uno de sus alumnos más brillantes. Tuvo maestros legendarios: estudió piano con Nikolai Rubinstein (fundador del conservatorio) y composición con el mismísimo Piotr Ilich Tchaikovsky. Su talento fue tal que, al graduarse en 1875, se convirtió en el primer estudiante en la historia del Conservatorio en ganar la Gran Medalla de Oro tanto en piano como en composición.
Una carrera de liderazgo y ética
Su carrera profesional estuvo ligada de forma indisoluble al Conservatorio de Moscú. En 1878, sucedió a Tchaikovsky como profesor de armonía, y más tarde enseñó piano y composición. Su prestigio lo llevó a ser Director del Conservatorio entre 1885 y 1889.
Sin embargo, Taneyev no solo fue un burócrata o un académico; fue un hombre de una ética inquebrantable. En 1905, renunció a su cargo en el conservatorio como protesta contra las medidas represivas durante la revolución de aquel año, demostrando que su compromiso con la libertad artística y humana estaba por encima de cualquier posición de poder.
El "Bach ruso": música, lógica y matemática
Se lo conocía como el "Bach ruso" no solo por su melancolía noble, sino por su maestría absoluta en el contrapunto. Taneyev tenía una mente privilegiada que encontraba conexiones entre la música y las ciencias exactas. Para él, el contrapunto era una rama de la matemática. Dedicó años a estudiar las leyes de la polifonía y plasmó sus hallazgos en su obra teórica cumbre: "El contrapunto convertible en el estilo estricto". En este tratado, Taneyev utilizaba fórmulas algebraicas para explicar cómo las voces musicales pueden combinarse y transformarse de manera lógica.
Esta faceta matemática, lejos de hacer su música fría, le otorgaba una estructura y una nobleza orgánica. Vivía de forma modesta, casi ascética, y es famoso por haberse negado a cobrar a muchos de sus alumnos (entre los que se encontraban futuros genios como Rachmaninoff y Scriabin), priorizando siempre la transmisión del conocimiento sobre el lucro personal.
Su legado musical: un catálogo de perfección
Taneyev no fue un compositor prolífico en cantidad, pero sí en calidad. Su producción se sostiene sobre tres pilares principales:
Música de cámara: su faceta más brillante, con 9 cuartetos de cuerda y el monumental Quinteto para piano Op. 30.
Sinfonías: escribió cuatro, siendo la Sinfonía N°4 Op. 12 la más celebrada por su arquitectura sonora.
Música coral y ópera: destaca su trilogía "Oresteia" y su cantata "Juan de Damasco" Op. 1 (el "Réquiem Ruso").
Taneyev y el clarinete: una relación exclusiva
La Canzona (1883) es su obra más famosa para el instrumento. También dejó un "Andante" para un Deceto de maderas donde el clarinete tiene un rol protagónico.
Nota importante para clarinetistas: No confundir a nuestro Sergey con su sobrino, Aleksandr Taneyev, autor de piezas como "Arabesque", cuyo estilo es mucho más ligero y nacionalista.
Canzona de Sergey Taneyev: historia y estreno mundial
Compuesta en 1883, la Canzona para clarinete y cuerdas nació en un periodo de gran madurez tras sus viajes por Europa, donde conoció a figuras como Camille Saint-Saëns y César Franck.

La obra tuvo su estreno mundial el 22 de enero de 1883. Un detalle que refleja la esencia pedagógica de Taneyev es que el estreno estuvo a cargo de un estudiante del Conservatorio de Moscú, Ivan Preobrazhensky, acompañado por la orquesta de alumnos de la institución.
El éxito fue inmediato, y aunque hoy es muy popular en sus versiones para violoncello y piano, el clarinete sigue siendo el instrumento que mejor captura esa cualidad de "voz humana" y ese fraseo infinito que Taneyev imaginó originalmente.
Análisis musical y consejos para su interpretación
La Canzona es un ejemplo perfecto de cómo Taneyev lograba fusionar la estructura formal con la melancolía rusa.
Estructura ABA: La pieza sigue una forma de canción tripartita. La sección A presenta un tema noble y expansivo en Fa menor, mientras que la sección B ofrece un contraste sutil, con un movimiento más fluido y arpegiado en el clarinete.
Influencia de Tchaikovsky: Aunque Taneyev era más formalista que su maestro, en esta obra la herencia melódica de Tchaikovsky es innegable. La melodía es larga, generosa y cargada de una nostalgia típicamente eslava.
Contrapunto invisible: A pesar de ser una pieza lírica, la escritura para las cuerdas revela la calidad de Taneyev como compositor. Las líneas internas no son un simple acompañamiento; hay un diálogo constante y un cuidado extremo en la conducción de las voces, que le da una gran carga emocional.
Al tocar esta obra, el clarinetista debe convertirse en un cantante lírico. Algunos consejos técnicos basados en mi experiencia:
Legato vocal: la mayor dificultad es lograr una línea amplísima. Cada nota debe estar conectada como si estuviéramos cantando una sola frase larga, en la que todas las notas deben proyectarse de forma nítida, especialmente en el registro grave, que es menos audible.
Rubato "elegante": al ser música rusa, la tentación es exagerar el sentimentalismo. Taneyev, sin embargo, exige un rubato más noble y controlado. La emoción debe venir de la calidad y pureza del sonido, y en el fraseo amplio.
Diálogo con las cuerdas: en esta obra el clarinete no es un solista aislado. Hay momentos en que debemos saber "ceder" el protagonismo a las voces internas de la orquesta para que la riqueza del contrapunto de Taneyev sea transparente para el oyente.
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